Mostrando entradas con la etiqueta Tú en Mi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tú en Mi. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de julio de 2011

*[Tu piano, tus dedos, mi piel]*

Inspira.
Espira.
Tócame bajo esta luz que nos acontece,
tan callada,
tan oculta,
tan húmeda.
Inspira.
Espira.
Tócame un acorde mayor por el cuello
y baja al menor por mis caderas.
Inspira.
Espira.
Lo difuso,
tus dedos
mezclándose con mis notas.
Inspira.
Espira.
Despierta sudando,
yo desnuda,
a tu lado,
lamiendo las heridas
que hice un año atrás.
Inspira.
Espira.
El piano suena
anegado en dudas
y sumido en la desgracia.
La única forma de vencer la tentación
es cayendo en ella.
Inspira.
Espira.
Mi olor
tu olor
el almizcle.
El dolor del placer
el placer del dolor.
Tu olor
mi olor.
Inspira.
Espira.
La música y el calor.
Los movimientos se contorsionan.
La memoria aprieta
lo poco que le queda
de la música
del calor
de tu olor
de mi olor.
Inspira.
Espira.
Jadeos.
Es real.
No me dejes de tocar
hasta terminar la obra,
hasta que el piano vibre,
que yo vibre.
Inspira.
Espira.
Es real,
es calor
y es música.

lunes, 25 de julio de 2011

*[Lo que pienso, que dice Salinas]*

Esta vez aunque los sentimientos sean míos las palabras son de otro.Pedro Salinas sabe expresar perfectamente todo lo que quiero decirte ahora mismo:

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.


Pedro Salinas. La voz a ti debida.

sábado, 23 de julio de 2011

*[Situación tensa o No saber cómo mirarte]*


Con las letras inacabadas
y el pasado a las espaldas
ya no sé cómo mirarte.
Después de duelos
sin espadas,
acabados al empezar,
los labios se me han secado
al contemplar
que lo que vivimos
fue en vano.
Las tardes en la piscina,
las canciones al piano
y tu mano en mi espalda
no se antojan
buenos recuerdos.
Pero sí empañan
el ambiente.
Es curioso cómo la gente
pasa de ser todo
a mirarte de frente,
tras una mesa,
con la copa a medias
y sin sentir nada.


Veintitrés/Julio/2010 


 

viernes, 22 de julio de 2011

*[Fotografías]*


Lo nuestro no son más
que fotografías
grabadas en la retina
de un pez.
Una sardina
con memoria
de usar y tirar.

El objetivo que nos tomó,
allí y entonces,
se asemeja
a un caleidoscopio.

El fotógrafo
hizo un acopio
de fuerza,
allí y entonces,
para allanar
la intimidad
de pies filatélicos.

La película
nos sacó
fuera de contexto,
allí y entonces,
dejándonos en la estacada.
Y por remedio,
el autostop.

Justo cuando supimos
que saldríamos bien,
nos equivocamos.


Ocho/Agosto/2010

martes, 14 de junio de 2011

*[Rolling in the deep]*

Teníamos la manía de estirarnos, y estirarnos, y estirarnos sin rompernos,
así que solíamos quedarnos flojos.
El mayor error que cometí fue prometerte
que siempre tendría quince.
El día que el tiempo me trajo dieciséis otoños, tú dejaste de quererme,
yo me volví ciega y no dejó de llover hasta que pude ver la humedad,
incluso sin córneas.
El segundo mayor error que cometí fue prometerte
que aprendería braille,
pero sinceramente, dejaron de importarme tus poemas
cuando volvió a salir el sol y pude ver el color de las mentiras,
incluso sin córneas.
Al final acabaste besándome. De nuevo.
En medio de esta realidad enfermiza,
sé que brillamos entre lluvias de ceniza.

Archívame.
Archívame para siempre.
Archívame, aunque acabe siendo un informe para ciegos



lunes, 13 de junio de 2011

*[La habilidad de poner nombres en Google]*

Las redes sociales te hacen fácil, mi amor.
Yo me expongo, a fin de esconderme
y pululo libre
para no levantar sospechas.
Las redes sociales te hacen fácil, mi amor,
pero hace tiempo que no te busco.
Te escucho, y no es un susurro, mi amor.
Te me cuelas por los altavoces
e inundas la sala y me inundas a mí,
que ya tengo mojados todos los muebles.
Las redes sociales te hacen tan fácil, amor,
que soy capaz de recordar momentos
que ya viví y creía perdidos.
Te hablo y me miras, me muestro y me escuchas
y no se quedan en el tintero ni palabras
ni demostraciones, ni canciones,
ni ciudades.
Las invitaciones de verano van a seguir en pie,
mi amor.
Pero ya no lloro, porque te habituaste
a ser persuadido, me cansé de hacerlo
y ni siquiera te sigo
aunque las redes sociales te hagan fácil, amor.



sábado, 14 de mayo de 2011

*[Carta de una enamorada (de alguien) a su enamorado, que no es más que un desgraciado]*

Te quisiera querer como sé que quiero,
pero aquello quedó atrás,
allá fuera,
allá lejos.
Tan cerca de Él, tan pegado a su aliento.
Te quisiera querer como sé que quiero,
pero aquello fue una vez,
y tan intenso,
que me he quedado ya
sin amor y sin sentimientos,
como cuando agota su fragancia
el dulce y fugaz incienso.
Te quisiera querer como sé que quiero,
con toda mi alma, con todo mi cuerpo,
con toda la pureza que Él me robó,
con toda la inocencia que yo quise darle,
y quiero darte y ya no puedo.
Te quisiera querer como sé que quiero,
y si alguna vez te quiero
siéntete engañado, prohíbeme el intento,
pues no sería más que una desesperada
vacía y sin fruto, sin vida en la cara,
ocultando su tormento:
sentir que no siente nada.
Te quisiera querer como sé que quiero,
que no sé querer,
porque sólo quise allí y entonces
y supe querer allí y entonces
porque a quien quise fue a Él.

miércoles, 11 de mayo de 2011

*[La ausencia transpira, traspasa y se sustenta]*

Escúchame bien. Sí, tú.
No sé si será el redbull, o la mañana, o la falta de sueño, o el estrés de los finales.
No sé si será que te he recordado mientras soñaba despierta estudiando lo que dijo Marx,
que siempre me ha importado,
pero dejó de hacerlo por el breve segundo que saltaste al vacío de mi olvido.
No sé si será que te he leido la expresión, aquí y ahora, tan lejos de ti. Cuando estás triste,
o cansado,
o lejos de mí.
No sé, no sé qué es, qué será, pero, ¿acaso importa?
¿Acaso importa darme cuenta de que me encanta escribirte,
que escribas,
que te consagres a un sólo ídolo, o dos, o a los músicos y tus santos particulares
que no son más que héroes de una adolescencia mal llevada?
¿Acaso importa leer a un mal escritor o considerarme mejor escritora?
Que no es por superioridad lingüística, óyeme bien,
ni técnica, ni estilística. No.
Pero me enganchas, aún cuando ya estaba lejos, entre el Atlántico y el Pacífico
huyendo a Nueva York,
con tu maldita caña de metal forjado en rareza finjida (o soportada),
desde Sevilla.
Que no es que pueda considerarse tuya, o que tú seas de ella. Que no es el caso.
Escúchame bien, si, tú.
Y que conste que esto es un suicidio social. Pero estoy harta ya, exhausta de buscarme
entre tus líneas,
entre tus gestos (ya no) visibles,
entre tu música disconforme y amorfa.
Estoy harta de buscarme musa en tu escrito.
Es normal que huya, pero, ¿qué hago hablando sóla?
¿Acaso importa que haya dos yo ahora mismo?
¿Acaso importa que uno me diga, no eres tú, ella,
hablas sola
y el otro me susurre en grito que venga ya, por dios,
que te lee a escondidas porque te considera tu igual,
en términos literarios, incluso intelectuales?
Ahí el graso error, sí, tú.
Que somos distintos, porque yo me consagro a esto
pese a riesgo de ser totalmente irresponsable
con lo que me corresponde
y tú sólo sabes hacerlo como una niña adolescente
que canta al amor de toda la que pasa por la acera.
La ausencia transpira, traspasa y se sustenta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

*[Ya pasó, Marina]*

Estacionada en el andén
sin esperar más que horas
conectada (de oídos) al edén
de mi mundo musical
de amapolas musitadas.
Te escucho entre los versos
de un poema mal cantado
o una canción mal recitada
sin saber si atender a tu llamada,
la de un fantasma transgresor.
Un fantasma sin reglas,
sin existecia ni halo,
sin miedo ni pecado,
pero con olor a lluvia.
El tren parte
entre la niebla y la noche
pero no sabe a novela negra.
Huele a nuevo,
a plástico y gente urbana
que no conocen el significado
de la palabra misterio.
Ya lo paga el ministerio
y lo pintan los analfabetos
en tonos neón.
No se sentará Hercules Poirot,
de eso estoy segura.
Pero, gracias a Dios,
el tren va demasiado rápido
y el fantasma, la niebla
y el misterio
no serán capaces nunca
de alcanzarme dentro de la
contemporaneidad
de mi Ipod.
Ya no.

martes, 26 de abril de 2011

*[Barrido de cuentas o La permisión de la perspectiva y el asco]*

Todo esto es lo que te dura.
Un segundo de locura.
Lo que te inhibe
y te comprende
a la vez.
Tu dulce deidad de espasmo.
El momento de parálisis
de decisión,
después el acto:
tu mismo nombre escrito
en flamantes letras de neón.
Y tras el calentamiento inicial,
el aburrimiento pasivo
y la necesidad de algo nuevo.
Algo que sacie lo que no se saciará.
Tu árbol chupa cada charco,
algún que otro lago,
pero ni el Mar,
ni el agua Marina
pudo saciarlo.
Quizá porque tenía sal,
o cal,
o encanto.
Y te cerraste a cal y canto
por el escozor.
Sea como fuere el árbol solitario
y los pantanos que transita...
el Mar sigue estando sólo,
ahogando a alguno que otro
que se enamora de su soledad
y aún no ha probado la salitre.
También sus aguas son intempestivas
y espontaneas:
de rápida ejecución y error fácil.
Porque aunque yo sufriera de la mala
tu bulimia misógina es más preocupante.

viernes, 15 de abril de 2011

*[Retazos]*

En cuanto a guardarte y guardarlos
o la jugada que conlleva
solo presiento nostalgia
de lo que fue, por aquel entonces,
aquello.
No quisiera revivirlo de una mejor manera.
Pues así fue, cariño, y así queda:
olvidado en la memoria
resurgido por palabras
y carcomido en el tiempo.

jueves, 24 de marzo de 2011

*[Apuntes]*

No puedo creer que crezcas
tan lejos y tan radiante,
como si el sol no te tocase
y la letanía del olvido
no te hiciese naufragar.

miércoles, 2 de febrero de 2011

*[Muere]*

No tengo ningún tipo de problema
en enunciarte de nuevo.
Tampoco me da miedo
que se me caigan las pestañas
de las manos.
Pero, por favor,
apártate de mis muñecas
y regresa al futuro
del que saliste.

jueves, 27 de enero de 2011

*[Cuando tú duermes y yo miro]*


Respiras acallando cada una de mis verdades
hundiendo tu pecho y haciéndolo resurgir
entre unas sábanas raídas y llenas de manchas.

La veracidad de tus sueños puede ser incierta
así como mi pulso cuando te giras
posando tus pestañas en mi almohada.

No me muestres tan de cerca la calma de tus sueños
o querré nacer donde tu subconsciente empieza
o querré morir donde tus labios me llaman.



/Junio/ 2010/